en sueños

En mi momento de locura, locura que pulsaba de pie a cabeza, me había olvidado de ti y de tu destreza. ¿Qué fue? Sé que no te consumió aunque llegaste al punto de sentirte, de caer bajo la ilusión de tal estado. ‘Despierta’ te ha dicho tu interior y le has escuchado. Ahora te veo más feliz. Quizá trascendiste todo aquello, todo el caos que rompía el silencio de la calma con el bullicio de la destrucción, del cambio. ¿Eres feliz?

Lo que no destruye, fortalece o tan siquiera pretendemos que la fortaleza es el resultado de ello. La realidad es una cosa, totalmente aparte y distinta; y nuestra realidad es otra, totalmente aparte y distinta. Gracias a la imaginación inventamos cuentos y transformamos nuestro al rededor.

Me fascinan de equis a zeda los cuentos e historietas donde me representáis como héroe montado en caballo, espada en mano. No hay mejor cuento que aquel donde soy soldado. Ésta es más placentera, ella es una realidad más congruente a mi esencia.

Anoche me he soñado en la China, tierra lejana y mítica. Entre edifcios de rojo me he perdido; entre murales de amarillo me he desolvido sólo para volver a reaparecer en la suferficie del espacio y tiempo. Esta vez no estaba perdido, no iba de caza atrás de aquel ser que por un instante amé y me consumió al dejar sus labios traicionar un ‘adiós’. No, no era bajo el auspicio de Diana que atraversaba lo infinito de este lugar. En este sueño dulce y tranquilizador, me guiaba el deseo de conocer la geografía extraña de este simple lugar. Y con la brújula forjada por el azar, marchaba hacia adelante sin mirar hacia atrás.

Hace unos desperté cara lavada de sudor. Un poco agitado y desconcertado. He estado en un lugar con otra cara; todo era diferente mas le conocía a través de su esencia – la substancia siendo inferior. Marché por sus pasillos que susurran su identidad, identificándose a mis ojos que les desconocían. Me desplazaba por este lugar ajeno y conocido; la paradoja no le hace irracional, simplemente es un aspecto más. Era de día.

Estoy en una habitación donde construyo mi hogar. Salgo a caminar y es de noche al instante. Me pierdo en mí. Al recuperar la cabeza, estoy a distancia y volteo hacia atrás. Visualizo el sitio que he dejado atrás. Siento la tierra temblar, el mundo agitarse. Una ola humana viene en torno a mí, dotada por orden aunque el caos parece reinar a su al rededor. Me gritan, me imploran seguir su ejemplo, mas yo no entiendo.

Soy un reducto de marfil, calma en océano de rapidez y cambio. La realidad empieza a tomar color; ha temblado y los edificios que no han sido hechos polvo ahora se consumen en un holocausto.

Pero sigo sin ser afectado, sólo miro el fuego viajar verticalmente, ascender y triunfar. La destrucción la entiendo de otra forma; es un cambio externo – cambio de substancia mas no de esencia.

Ahora, quisiera soñar y en él lograr producir la metamorfosis par excellence. Me convertiré en ave y tomaré aire bajo mis alas, echándome a volar.


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